Arteaga Yánez, Yanetzi LoimigPeraza de Aparicio, Cruz XiomaraOrtega Guevara, Neris MarinaLuna Álvarez, Heriberto EnriqueZurita Barrios, Nhaylett YoskyraLópez Gamboa, YoelPérez Ruiz, Marcos ElpidioAlbornoz Zamora, Elsa JosefinaMárquez de González, Ana HildaFernández Briceño, Efrén OrlandoAlvarado Chacón, Roberto EnriqueRodríguez Ragel, Luis HermmanOlivo González, Maykel AlejadroBrice Hernández, Dewis EsqueilaFiguera Ávila, Paolina AntonietaSalazar, José DavidZurita Barrios, Bianny EvitaCepeda Cepeda, Joselin Lissette2023-04-102023-04-102022978-9942-602-65-7http://repositorio.umet.edu.ec:8080/handle/67000/90La violencia de género se ha establecido, con el paso del tiempo y el desarrollo de las relaciones interpersonales, como uno de los problemas sociales más urgentes. Este fenómeno implica el extremo de la manifestación de las desigualdades en las estructuras sociales, la sumisión y la discriminación de la que son víctimas muchas mujeres en el mundo. La perspectiva de género ha dado lugar a una profunda transformación social, trastocando los factores que definen nuestra identidad y las pautas de relación entre mujeres y hombres. Gracias a la perspectiva de género, sabemos que ser mujer u hombre, no depende únicamente del sexo biológico, sino que se trata de una construcción social. Los significados y las características asociados a ser hombre o mujer cambian de una cultura a otra e incluso presentan variaciones dentro de una misma civilización, dependiendo del momento histórico y de otras categorías como son: raza, clase social, religión, edad, educación, entre otras. Tanto los estudios como las estrategias e intervenciones en materia de género han centrado su atención en las mujeres. Lo anterior ha hecho visibles las desigualdades que limitan el acceso de éstas a un mayor desarrollo y ha permitido muchos avances para mejorar la situación de las mismas. Las tensiones que imponen los ideales de masculinidad y la frustración de no poder cumplir con esos ideales, pueden favorecer comportamientos violentos en los hombres, incluso ser un detonador para buscar nuevos modelos y actitudes para ejercer la masculinidad. El problema no son los hombres ni las mujeres. El problema reside en los modelos patriarcales de masculinidad, en las representaciones sociales que avalan y refuerzan estos modelos, así como en las políticas públicas y en el orden social que favorecen las desigualdades.esAtribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 EcuadorGinecologíaMujeresAtención MédicaDerechos humanosEquidad de géneroAcosos sexualCuidados de la mujer. Prevención contra la violencia, un derecho humanoBook